Mi hija y yo no te conocíamos, pero solo verte nos transmitiste confianza y tranquilidad. Nos pediste que te contáramos cosas de Ramon —marido y padre—, anécdotas y sentimientos…

La verdad es que su viaje, a través de tus palabras, fue muy emotivo y hermoso. La música y sus fotografías de cuando era pequeño fueron estupendas. La paz lo envolvía todo. La verdad es que su viaje, por medio de sus palabras, fue muy emotivo y bueno. La música y sus fotografías de cuando era pequeño fueron geniales. La paz lo envolvía todo. Gracias, Francina, por tu amistad actual y por aquella despedida terrenal tan única.