La despedida de Mireia no hubiera sido lo mismo sin el papel de Francina.
Para nosotros, encontrarnos con Francina para oficiar la ceremonia fue como un punto de luz en medio de tanta oscuridad.
Perdimos a Mireia en un segundo, sin que la vida nos avisara… y su propia experiencia vital fue una especie de terapia en el momento de reunirnos. Además, supo expresar ante tanta gente cómo veíamos la vida en casa.