En la vida nos cruzamos con personas que, sin saberlo, son ángeles que nos acompañan a transitar momentos muy duros y complejos de una manera indescriptible e impagable. Para mí, esa persona fue Francina. No solo supo comprender cómo era Mercè y transmitirlo con sus palabras, sino que nos dio la fuerza necesaria para poder despedirnos de ella de una forma hermosa e inolvidable, un recuerdo que permanecerá para siempre en quienes estuvimos presentes en la ceremonia. Siempre estaré agradecida a Francina por habernos ayudado y acompañado al inicio de este camino que es el duelo.