Quiero agradecer profundamente a Francina la forma tan humana, respetuosa y sentida con la que ofició la ceremonia de despedida de mi hermana Jéssica. Su acompañamiento fue cálido, empático y muy necesario en un momento tan doloroso para nuestra familia.
Francina supo crear un espacio íntimo y lleno de respeto, donde pudimos honrar la memoria de Jéssica con palabras sinceras y un ambiente de recogimiento. Cada gesto suyo, cada palabra compartida con delicadeza, transmitió paz y esperanza a todos los presentes, ayudándonos a despedirnos desde el amor y explicando perfectamente cómo era mi hermana y cómo veía la vida.
Estamos muy agradecidos por su profesionalidad, pero sobre todo por su calidez y humanidad. Gracias, Francina, por guiarnos en esta despedida con tanta delicadeza y amor.